¡Es Impaciente!
Todos nacemos instintivamente impacientes. El bebé llora porque tiene hambre y el niño cambia de temperamento cuando quiere un juguete. Como adultos, no queremos esperar por lo cotidiano, nos dejamos llevar por la irritación y la precipitación. Es algo que enfrentamos cada día: es un ejercicio contra nosotros mismos, pero es esencial en el camino [...]
